Un tema de conversación recurrente

El show de Truman

Da a tu personaje un tema de qué hablar

Muchas veces definimos a las personas por lo que dicen más que por sus acciones:

—Menganita sólo habla del paná de su marido.
—Zetanita es una tía muy pija: “Me he comprado unos Jimmy Choo, me he comprado unos Manolo, los martes y los viernes voy al spa…”
—Qué cansino es Fulanito, siempre está hablando de lo mismo…

… Frases como esta o parecidas, las decimos/oímos a diario. Así que, si quieres definir a tu personaje de manera rápida, dale un tema de conversación.

Por ejemplo, el tema recurrente de Truman, el personaje de la foto, es: “Quiero ir a Fiji”.

El trabajo

La mayoría de las personas que conocemos tienen como tema principal su trabajo (las horas que echan, los jefes son unos negreros, los clientes son estúpidos…)

La familia, la pareja y los hijos

Otro tema de conversación es la pareja, los hijos, los padres. Estas conversaciones suelen estar llenas de quejas. Si alguien habla bien de su pareja, ¡cuidado! Puede que sea verdad, pero puede estar encubriendo una crisis del tamaño de una montaña.

En la saga El Padrino hay constantes referencias a la importancia de cuidar y proteger a la familia.

Aficiones, filias y fobias

—¿Te has enterado de lo último de nuestro querido presidente? —lo primero que me dice alguien harto del Gobierno.
—¿Has visto Hetalia? —me dice una otaku después de intercambiarnos unos “holas”.
—El viernes estaba tomando una copa y se acercó una tía a la barra y le digo: “Chiquilla, que se te ha caído un papel“ Y ella me dice: “¿Un papel?”… “El te envolvía, bombón”. Ella se echó a reír, pero vinieron las amigas y se la llevaron, si no, esa noche hay tema —me dice uno que busca desesperadamente un alivio… (Días más tarde, me cuenta otra anécdota parecida).

Mi afición o manía es el cine y la televisión. Si alguien me habla que lo está pasando mal, puede que le diga: “¿Has visto la película ‘tal’? Al personaje le pasa lo mismo”. A veces es inadecuado, lo sé. (De niño me identificaba con Remington Steele).

Puede que un personaje no tenga metas, pero sin duda tendrá un tema recurrente. El tema puede sacarlo en cualquier momento para monopolizar una situación social (una fiesta, una reunión informal…) o para apostillar/comentar lo que sucede a su alrededor. Si un personaje no tiene un tema recurrente, debería. ¡Así se viste a los personajes! (En el caso de los secundarios, es casi necesario).

En una serie de animación como LOS SIMPSONS, los personajes no tienen tiempo para discursos, pero cada uno tiene un tema recurrente que expresa en una o dos frases por capítulo:

  • Hommer habla de hacerse rico, de cómo odia a Flanders y —como todo rencoroso— recuerda a los demás qué cosas malas/feas/estúpidas hicieron hace años.
  • Marge habla de cocina, de cosas de la casa, de buenas maneras y da razones de por qué está casada con Hommer.
  • Lisa habla de tener un pony, de los derechos de la mujer o intenta convencernos de las bondades de ser vegetariano.
  • Bart habla de Krusty, de cómo fastidiar a Skynner y de lo mucho que se aburre.
  • El director Skynner habla de lo mal que lo pasó en Vietnam y de su madre.
  • Flanders habla del juicio final, de lo que es correcto o nada correcto.
  • Krusty habla con amargura de lo que cuesta hacer reír.
  • Monty Burns habla de cuando era un mozo.

Podemos hacer un ejercicio con nuestra película o serie favorita: listar a los personajes y ver cuál es su tema favorito. A no ser que los personajes sean planos, tienen un tema de conversación que sacan cuando tienen una oportunidad.

Podemos hacer la lista con nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos y compañeros de trabajo…

Y vosotros, ¿qué personajes y sus temas de conversación recordáis?

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3 comentarios en “Un tema de conversación recurrente

  1. Granito de arena:
    La observación es, sin duda, un elemento imprescindible, a la hora de crear, ya que como creador te aporta elementos que ‘de la nada’ aparecen y le dan el ‘toque’ a lo que esperas. Sin embargo, Javier, hay que tener cuidado con los estereotipos o clichés a la hora de construir el personaje o la historia; recuerda el caso de Haruki Murakami -en literatura-, como lector vas pasando lista a los elementos que siempre maneja en sus novelas (hijo único, gato, música, entre otros), no le quita impacto a la narración, pero no todos somos Haruki.
    Quino, dice que los personajes cobran vida en algún momento de la historia, y que como creador debes tener cuidado de que no te coman, pero también que los dejes jugar… Sí, sí, tampoco todos somos Quino.
    …aunque tenés razón, se trata de una solución elegante.
    Saludos, un placer.

    1. Un granito bien puesto:

      “(…) hay que tener cuidado con los estereotipos o clichés a la hora de construir el personaje o la historia”.

      En cierta clase de comedia puede funcionar el cliché o estereotipo, pero puede ser nefasto en otros géneros. Entiendo que debería evitarse que un italiano, por ejemplo, hablara de la familia, de los platos de pasta de la tía Emilia y de cómo la abuela hizo esto o aquello durante la Segunda Guerra Mundial.

      Espero verte más por este blog,

      Saludos cordiales.

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